Domingo, Septiembre 05, 2010
   
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Los que morarán con Dios

Los que morarán con Dios¿Es difícil la vida cristiana?
¿Porque para algunos parece tan fácil y tan difícil para nosotros?

• Abel. "Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda;" Gen.4:4b
• Noé. "Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová." Gen. 6:8
• David. "Pero no romperé todo el reino, sino que daré una tribu a tu hijo, por amor a David mi siervo," (Salomón), 1Re. 11:13

• Al revisar la vida de estos tres personajes, observamos que durante su vida, no vemos un atributo especial que los calificara de manera particular para recibir el favor de Dios. ¿Que hicieron ellos para ser aceptos delante de Dios? En cada caso, como en todos los demás, había una sola razón que intervenía en favor de ellos. La gracia de Dios. Ese favor inmerecido que Dios otorga a sus criaturas, por su sola voluntad, en un momento dado de sus vidas. Pero, aun cuando todo es por pura gracia, algo vio Dios en sus vidas, que hizo inclinar esa gracia de Dios en su favor. ¿Que tenía Abel? Apenas si se menciona su nombre. Pero por fe, Abel ofreció mejor sacrificio que su hermano Caín. Heb. 11:4, y no solo que su sacrificio era mejor en cuanto a su calidad, sino que tras él, estaba la intención y la actitud de Abel, que se contenía en su corazón. Abel era justo.


• Y que diremos de Noé, también Dios dice de él: "porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación." Gen. 7:1. Este sentido de justicia y su aplicación en la relación para con sus semejantes, es el detonante que derrama la gracia de Dios. No implica mérito alguno, no significa que primero puedo practicar la justicia para atraer sobre mi la gracia de Dios, no, implica correspondencia por parte de Dios para aquellos que le buscan, le temen y le obedecen. Para quienes hacen de la práctica de lo que es justo para con su prójimo y con Dios, su línea de comportamiento diario. Tal como sucede hoy en día, cuando aun hoy, la mano de Jehová está extendida para aquellos que le buscan con sinceridad de corazón. 2Co 6:2 "Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación."

• Y que diremos de David. De él Dios mismo dice: Hch 13:22 ".... les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero." No obstante su pecado, claramente expuesto por Dios mismo, el Señor dice de él, que David actuaba conforme a su corazón, aun cuando no ciertamente en sus pecados. Dios mismo lo pone de ejemplo a las generaciones futuras, de como quiere El que sus siervos se comporten. David tenía claro sus prioridades. Sabía donde estaba lo verdaderamente importante. Era conciente de lo pasajero de su vida, y que lo verdaderamente valioso y perpetuo, estaba luego de su muerte, y que cuando esto llegara, debía dar cuenta a su Hacedor de sus actos. Por ello era muy importante, mientras vivía, agradar a aquel que lo llamó por soldado. Cumpliendo a cabalidad lo que el apóstol Pablo mas tarde dejaría establecido como regla: 2Ti 2:4 "Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado."

¿Son muy altas las exigencias de Dios, para poder cumplirlas?

• Gen 12:1 "Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré."

• Jer 32:35 "Y edificaron lugares altos a Baal, los cuales están en el valle del hijo de Hinom, para hacer pasar por el fuego sus hijos y sus hijas a Moloc;"

• Uno debería preguntarse, ¿Me ha pedido Dios que salga de mi tierra, a una más lejana que no conozco? O talvez, ¿que sacrifique a mis hijos al fuego, para probar mi fidelidad? ¿O algún otro imposible? Definitivamente NO. Debemos concluir que las exigencias de Dios son altas. Muy altas. Su Santidad así lo exige y lo requiere. Pero el grado de exigencia no es insalvable, pero aun con nuestras limitadas capacidades podemos alcanzarlas. ¿Contradictorio? Para nada. ¿Entonces, hay algo que yo pueda hacer para hacer méritos delante de Dios? No. Mas Dios no nos pide imposibles. Conoce nuestras limitaciones. Sabe que somos carne y por ello adecua su exigencia a nuestras capacidades, sin afectar su Santidad. ¿Como? Propone a su propio Hijo para que cumpla la cuota de sus exigencias en un 100%. Dejándole al ser humano un solo paso que dar, el solo acto de creer: Hch 16:31 " .... Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa." Pero aun la necesaria fe, no es mérito humano, porque también proviene de Dios; Efe 2:8 "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;", por lo cual concluimos que al final, es Dios quien aporta todos los elementos necesarios para la salvación.

• Entonces, volvamos a preguntarnos, ¿Son muy altas las exigencias de Dios? Si. Pero, nuevamente y por su sola gracia, Dios aporta todos los elementos, -derramamiento de Su sangre- argumentos - perdón de pecados- y sacrificio -Nuestro Señor en la cruz del calvario- necesarios para satisfacer su propia demanda. Su Hijo Jesucristo. Rom 5:10 "Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida."

¿Acaso se requiere de condiciones sobrenaturales para cumplir con el estándar de Dios?

• Jue 14:6 "Y el Espíritu de Jehová vino sobre Sansón, quien despedazó al león como quien despedaza un cabrito, sin tener nada en su mano;"

• 1Re 19:8 "Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios." (Elías)

• Ya hemos visto que no. No es necesario tener la fuerza de Sansón o la vitalidad de Elías. Así como dice el viejo himno:

Tal como soy de pecador
sin más confianza que su amor
ya que me llamas acudí
Cordero de Dios heme aquí.


• Así es como llegamos ante el Señor. Llenos de pecado, sin ningún mérito delante de Él. Con un acta de condenación sobre nuestras cabezas. Nuestra única justificación, la que Juan el Bautista presentó al mundo: "He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo." Juan 1:29

¿Que espera Dios que haga?

• Estamos entonces claros en cuanto a quienes somos y a nuestra imperante necesidad de la gracia de Dios. Estamos también muy claros en cuanto a que nuestra propia justicia, por muy correcta que ésta sea, no puede justificarnos ante Dios. Entendemos también que la mirada de Dios sobre nosotros es el reflejo de su amor -Jn. 3:16-, y su deseo de que todos seamos salvos, -2°Ped. 3:9-. Pero ... ¿Que tenemos que hacer luego de creer y hasta que lleguemos a su presencia?

• Veamos: Vamos a descomponer el Salmo 15 en tres partes. Tres verbos que demandan acciones. Son continuas y requieren su uso de manera conjunta, sincronizada y en estrecha colaboración. Por supuesto, no son estas acciones por si solas, aun teniéndolas de previo, las que derramarán la gracia de Dios sobre nosotros. Estos tres elementos ejecutados de manera coordinada, requieren la categórica afirmación de Pablo al carcelero de Filipos: Hch 16:31 " Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa."

1. ANDAR:
• "El que anda en integridad". Aquí, "anda" está en oposición a aquel "Bienaventurado .... que no anduvo en consejo de malos" del Salmo 1.1. La "integridad", es la misma que Dios le pide a Abraham en Gen. 17:5 "Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto." Tiene que ver con todos los aspectos de la conducta humana, su interrelación con sus semejantes y por supuesto con su Dios.

• "Ni admite reproche alguno contra su prójimo" Este es aquel que no admite ni participa en ninguna forma de calumnia. No escucha, y menos acepta aquello que no pueda ser probado.

• "Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado" Es decir, los actos viles de los pecadores, son rechazados, no los pecadores mismos, los cuales aún son dignos de misericordia y perdón. Es no participar de sus actos viles, ni mucho menos de hacernos de la "vista gorda" de tales acciones. Tal como lo dice la segunda parte de Sal. 1.1 "... ni en silla de escarnecedores se ha sentado." Ni participa, ni las fomenta ni las acepta.

• Quien su dinero no dio a usura" La palabra "usura", proviene de un verbo cuyo significado equivale a "morder". Literalmente, arrancar un pedazo de carne con los dientes, en claro perjuicio de otro, y sin que aquel tenga capacidad para defenderse o evitarlo. Son claras las leyes contra la usura en la ley de Moisés. Lev. 25:37 y Det. 23:19-20


2. HACER:
• "hace justicia" Se refiere a lo que es correcto delante de Dios y delante de los hombres, según los lineamientos de lo que es justo, que Dios ha colocado en el corazón e intelecto de los hombres.

• "Ni hace mal al prójimo" Concordante con el acto de no aceptar reproches o calumnias contra el prójimo. No las acepta, tampoco las fomenta o practica, ni en su forma verbal o física.

• "Pero honra a los que temen a Jehová" Sus actos son contrarios a la practica de los injustos y calumniadores. No solo no participa de esos actos, sino que también los rechaza y actúa en consecuencia en favor de los que son temerosos de Dios.

• "Ni contra el inocente admitió cohecho" Su bien hacer afecta lo mas profundo de su ser. No solo no hay manifestaciones externas que desaprueben su conducta, sino que interiormente, también tiene convicciones sólidas, que lo impelen a rechazar toda forma de injusticia. Ni aún cuando éstas le signifiquen cualquier tipo de ganancia económica, social o posicional.

3. HABLAR:
• "Y habla verdad en su corazón" Camina con integridad, sus acciones son regidas por la justicia y todo ello se refleja en sus palabras, las cuales salen de la abundancia de su corazón. La verdad que atesora y que reflejan todos sus actos son producto del conocimiento de la voluntad de su Dios, expresada en su Palabra.

• "El que no calumnia con su lengua" Claramente se manifiesta lo que guarda en su corazón: Luc 6:45 "El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; ..... porque de la abundancia del corazón habla la boca."

• "El que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia;" Cuanta entereza debe tenerse para poder efectuar este tipo de acciones. Es decir la verdad, sin importar si al hacerlo me causo perjuicio. Es la clase de rectitud que regía la vida de Abel, Enoc, Noé, Abraham, Moisés, y toda la lista de los héroes de la fe de Hebreos 11. El acto de jurar aun en daño propio, significa que ante todo debe prevalecer la verdad y la justicia.


CONCLUSIÓN:

• Esencialmente, el Señor pide de sus siervos estas tres cosas: "Andar", así como lo hizo Enoc, quien caminó con Dios y le llevó Dios a su presencia, "Hacer", tal como Pablo nos lo indica en Ef. 2:10, aquellas buenas obras que Dios preparó con anticipación para que las lleváramos a cabo, y "Hablar", de aquello que abunda en nuestro corazón, el debe ser saturado constantemente con la Palabra de Dios. El salmista concluye, que todo aquel que rija su vida con esta regla: "no resbalará jamás".

Estos son los que habitarán en el tabernáculo de Dios, los que morarán en su monte santo.
Comentarios
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Anónimo  - Muy detallado   |201.206.19.xxx |2009-08-05 07:41:30
Hola! Me gustan los estudios que publican. Son muy detallados y utilizan mucho
la base bíblica.

Sigan adelante.
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Soy un hijo agraciado

Gen. 6:8 "Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová"
Me he preguntado ¿qué vió Dios en Noé? ¿Tal vez lo que hacía? ¿Lo que sentía? ¿Sus acciones para con sus semejantes? No sé. Pero cualquier cosa que fuera, ciertamente no fue por ninguna de las anteriores razones o por cualquier otra que podamos señalar.
Mas ciertamente un atributo rescatable sí tenía: Noé era un "varón justo", "perfecto en sus generaciones" (Gen. 6:9). Aún así no era suficiente para ser justificado delante de Dios, el mismo Señor nos retrata por su profeta al decirnos:

Isa. 64:6 "Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia;..."

Y aún así, Noé halló gracia delante de Dios. Casi seguramente ninguno de nosotros podría igualarse con los atributos positivos de Noé. Y muy seguramente, las palabras del profeta relatan de manera perfecta nuestras acciones y quehacer diario.
Y aún así, mi Dios me miró con gracia, ¿Qué vió el Señor en mí? Nada bueno seguramente. ¿Qué miró en tí? Nada bueno seguramente. Y aún así, nuestro Dios nos miró con gracia. Por un momento hizo a un lado su justicia y nuestro merecido castigo y condenación, para vernos con ojos de misericordia, y durante ese momento uno de sus mensajeros vino y nos habló del Cristo, de su sacrificio, de su resurrección, de su estado de glorificación y de su regreso.
Y fue en ese momento en que la gracia de nuestro Señor se hizo efectiva en nosotros. Fue en ese instante en que sus ojos de misericordia llenaron nuestro corazón de la fé necesaria para crecer y fue en ese momento en que la gracia se hizo permanente en nosotros cuando:

"...habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en Él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa" (Ef. 1:13)

¡Señor, se que no había nada bueno en mi, pero te alabo ahora y siempre porque me convertiste, para tí, en un hijo agraciado!

En Cristo Viene, trabajamos para compartir a Jesús y enseñar la vida que Él quiere que vivamos, sirviendo a otros de tal forma que glorifiquemos el nombre de Dios.