Ministerios en nuestra iglesia
Cuerpo Pastoral
Lograr que la congregación de Cristo Viene ame el evangelismo, inicie un proceso de crecimiento personal y general, que interiorice y practique su vocación de servicio, y que adopte la adoración como su estilo de vida.
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Diaconía Masculina
Ser las manos y servidores de la iglesia de Jesucristo, a través del trabajo en la infraestructura de la iglesia, y la administración de las instalaciones.
Diaconía Femenina
Ser las manos y servidores de la iglesia de Jesucristo, a través de la visitación a los miembros de la iglesia, bienvenida a las personas nuevas, la limpieza del templo y la organización de la cena del Señor.
"Huellas de Oro" (Ministerio a la 3era edad)
Mejorar la calidad de vida de los adultos mayores a través de diferentes actividades. Involucrar al adulto mayor en el ministerio mismo. Inculcar los valores básicos del cristianismo en el adulto mayor.
Música
Acompañar a la congregación, a través de la expresión musical, a un encuentro con Jesucristo, ministrando cada semana a aquellos que quieran rendirse a Dios.
Ministerio de Niños "Nave3"
Sembrar en la vida de nuestros niños, el profundo temor y amor para con Dios. Enseñandoles las verdades bíblicas y dándoles los mejores recursos para que alcancen la madurez que Cristo anhela para ellos.
“Muelle 7” (Ministerio Juvenil)
Enseñar al adolescente a vivir los principios establecidos por Dios en Su Palabra. Acompañar al adolescente mientras experimenta los cambios normales en su vida. Ayudar al adolescente a llena las necesidades fundamentales propias.
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“La 2-5 Plus”
Brindar al joven adulto (mayores de 25 años) un grupo para aprender, compartir y crecer en la Fe. Sirviendo como un espacio para llenar las necesidades de los jóvenes adultos y fomentar la participación en los ministerios de la Iglesia.
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“El Buen Samaritano” (Ayuda Social)
Queremos reconocer el amor de Dios a través de acciones concretas que estén enfocadas a personas en necesidades espirituales, físicas, emocionales y económicas.
Ministerio Femenil
Involucrar a las damas de la iglesia en el ministerio de Jesucristo, mientras se desarrollan adecuadamente para ser buenas madres, esposas, empresarias, comerciantes o cualquiera sea la actividad que realicen.
Misiones
Formar un grupo de cristianos interesados en la expansión del Reino de Dios tanto en Costa Rica como en el resto del mundo.
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Soy un hijo agraciado
Gen. 6:8 "Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová"
Me he preguntado ¿qué vió Dios en Noé? ¿Tal vez lo que hacía? ¿Lo que sentía? ¿Sus acciones para con sus semejantes? No sé. Pero cualquier cosa que fuera, ciertamente no fue por ninguna de las anteriores razones o por cualquier otra que podamos señalar.
Mas ciertamente un atributo rescatable sí tenía: Noé era un "varón justo", "perfecto en sus generaciones" (Gen. 6:9). Aún así no era suficiente para ser justificado delante de Dios, el mismo Señor nos retrata por su profeta al decirnos:
Isa. 64:6 "Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia;..."
Y aún así, Noé halló gracia delante de Dios. Casi seguramente ninguno de nosotros podría igualarse con los atributos positivos de Noé. Y muy seguramente, las palabras del profeta relatan de manera perfecta nuestras acciones y quehacer diario.
Y aún así, mi Dios me miró con gracia, ¿Qué vió el Señor en mí? Nada bueno seguramente. ¿Qué miró en tí? Nada bueno seguramente. Y aún así, nuestro Dios nos miró con gracia. Por un momento hizo a un lado su justicia y nuestro merecido castigo y condenación, para vernos con ojos de misericordia, y durante ese momento uno de sus mensajeros vino y nos habló del Cristo, de su sacrificio, de su resurrección, de su estado de glorificación y de su regreso.
Y fue en ese momento en que la gracia de nuestro Señor se hizo efectiva en nosotros. Fue en ese instante en que sus ojos de misericordia llenaron nuestro corazón de la fé necesaria para crecer y fue en ese momento en que la gracia se hizo permanente en nosotros cuando:
"...habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en Él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa" (Ef. 1:13)
¡Señor, se que no había nada bueno en mi, pero te alabo ahora y siempre porque me convertiste, para tí, en un hijo agraciado!




